28 agosto 2014

James Garner todo un galán

La televisión brindó a James Garner sus primeros éxitos y un retiro digno en el ocaso de su filmografía. Pero el cine le convirtió en uno de los galanes más populares de los años 60. 

Fue merecedor del Globo de Oro al actor revelación por su interpretación del capitán Bailey de Sayonara (Joshua Logan, 1957), así como de un Emmy en 1977 por la del detective Jim Rockford de la serie televisiva Los casos de Rockford.

Especialmente dado a la desmitificación, lo hizo con Philip Marlowe, el inefable detective creado por Raymond Chandler en Marlowe, detective muy privado (1969). Con idéntica socarronería encarnó a Wyatt Earp, el legendario marshal de Tombstone, en un par de ocasiones: 

La hora de las pistolas (John Sturges, 1967) y Asesinato en Beverly Hills (Blake Edwards, 1988). Puede que el Hendley de La gran evasión (John Sturges, 1963) sea su gran personaje. En cualquier caso, entre las comedias picantes –que se les decía– y las cintas de acción que protagonizó, hay dónde elegir.

Hijo de un comerciante de alfombras, James Garner nació en Oklahoma en 1928. Sólo contaba 16 años cuando abandonó el instituto y se enroló en la marina mercante en busca de aventuras. Combatiente en la Guerra de Corea, el valor que demostró en la batalla mereció un par de condecoraciones. 


Llegado a la interpretación por mediación de un amigo, que en 1954 le sugirió que interviniera en una versión teatral de Rebelión a bordo, se introdujo en el cine a instancias del productor Paul Gregory. Al borde del infierno (Mervyn Leroy, 1956) fue su primera película. 

el público empezó a brindarle su favor en westerns televisivos de finales de los años 50 como Cheyenne, Sugarfoot y Maverick. Este último, fue su primer gran éxito.

Antiguo modelo de bañadores, no hay duda de que este dato llevó a Gordon Douglas a confiar a Garner el papel de Kenneth M. Braden en Infierno bajo las aguas (1959). Era aquel un teniente cuya misión le obligaba a nadar y bucear casi todo el metraje. 

Más apreciada por la crítica fue su creación del doctor Joe Cardin de La calumnia (1961), la cinta más escabrosa de William Wyler. Al punto llegaron las comedias picantes, a menudo con Doris Day como partenaire –Su pequeña aventura (Norman Jewison 1963), Apártate cariño (Michael Gordon, 1963)–, sin olvidar Camas separadas (Arthur Hiller, 1963) o El arte de amar (Norman Jewison, 1965), misma línea aunque con otras actrices.


En cuanto al cine de acción protagonizado por James Garner en los años 60, cumple dar noticia de Grand Prix (John Frankenheimer, 1966) o Fiebre de codicia (Delbert Mann, 1968). 

Siempre a cuestas con la desmitificación, en opinión de la crítica, la carrera de Garner desvarió en westerns humorísticos como También el sheriff necesita ayuda (Burt Kennedy, 1969). Con su estrella prácticamente eclipsada del universo fílmico, en los años 70 el actor volvió con asiduidad a la televisión.

En los 80, el gran Blake Edwards recuperó a Garner para la gran pantalla en ¿Víctor o victoria? Reverdecidos los laureles en Hollywood, protagonizó para Martin Ritt El romance de Murphy (1985), otro de sus grandes éxitos. Mientras, en la pequeña pantalla, volvía a interpretar a sus viejos personajes en nuevas propuestas de sus antiguas series. 


No obstante, el mayor guiño a los viejos tiempos se lo proporcionó Richard Donner, al confiarle el papel del Marshal de Maverick (1994), versión cinematográfica del primer gran éxito de Garner en la televisión.

Ya en su otoño, fue el Raymond Hope de Al caer el sol (Robert Benton, 1998), toda una reunión de viejas glorias. Como lo fue Space Cowboys (Clint Eastwood, 2000), que también protagonizó. Casado con Louis Fleishman Clarke, era padre de la productora Gigi Garner y hermano del también actor Jack Garner.


James Garner, actor, nació en Norman (Oklahoma, EEUU) el 7 de abril de 1928 y falleció en Brentwood Heights (California, EEUU) el 19 de julio de 2014.

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