09 septiembre 2012

En busca del desmán ibérico



Un animal único puebla la Península. Singular y desconocido, incluso para el mundo científico. Considerada por muchos la criatura más extraña de Europa, el desmán ibérico parece un híbrido de una rata, un topo y un ornitorrinco. Pero a pesar de su escasa belleza y su tamaño insignificante, la especie tiene fascinados a los científicos. Un equipo de investigadores españoles lleva 10 años rastreando las huellas de este escurridizo animal acuático en el Pirineo catalán. 



Sobran los motivos que convierten a este mamífero insectívoro en un animal peculiar. Lo más llamativo es su aspecto. Peludo, de pequeños ojos y una enorme nariz en forma de trompa, con un tamaño de apenas 25 o 30 centímetros (incluyendo su larga cola). Su diminuto cuerpo no es óbice para que sea un gran nadador y buceador, con un cuerpo perfectamente adaptado a los arroyos montañosos donde suele habitar. «Uno de los motivos que lo hace tan especial es que es morfológicamente muy raro», explica Yolanda Melero, científica de la Universidad de Aberdeen (Escocia) y miembro del equipo investigador. Sin embargo, su singularidad no reside simplemente en la apariencia.


La especie se extiende desde el Pirineo francés hasta Portugal, pasando por cadenas montañosas españolas como el Sistema Ibérico y Central o la Cordillera Cantábrica. Pese a ello, su presencia no depende tanto de la altitud sino de las pendientes de los ríos, su profundidad o la velocidad de la corriente. El desmán encuentra su paraíso, sobre todo, en el Pirineo Catalán. Este pariente de los topos, de la familia Desmaninae, encuentra aquí uno de sus últimos refugios. El desmán ibérico es, junto al ruso, el único superviviente de esta familia. «Es un endemismo ibérico, de ahí su importancia», explica Joaquim Gosálbez, catedrático de la Universidad de Barcelona y líder de la investigación. 
La labor de seguimiento ha sido ardua por la dificultad para encontrarlo. Es un animal esquivo. Por un lado, sólo se deja ver cuando cae el sol, momento en el que sale de su madriguera, a lo que se suma que su hábitat natural es el agua. Pero sus hábitos nocturnos no han sido impedimento para que este grupo de científicos fuera en busca de este curioso animal. 


De momento, el desmán sigue siendo una criatura bastante misteriosa. Son pocas las certezas en torno a esta especie. «Hasta ahora, era un animal más contemplado que estudiado», reconoce Gosálbez. Sin embargo, en los últimos tiempos, «se ha avanzado mucho en el conocimiento de su biología y genética». 
La investigación está comenzando a resolver las dudas y a llenar el vacío en torno al desmán. Precisamente el seguimiento de esta criatura ha cambiado algunas percepciones erróneas que se tenían: no es agresivo, ni solitario, ni territorial, como se creía, sino que es tolerante con individuos de otras especies, y parece sociable. «Incluso comparten refugios», explica Melero. 

El avance principal se ha dado en el conocimiento de su alimentación y sus necesidades ecológicas. Sin embargo, su distribución en la Península aún es desconocida. La población total es imposible de precisar con exactitud: «Podría haber entre dos y seis animales por kilómetro cuadrado en las áreas estudiadas», explica Gosálbez. El Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente establece una población similar con variaciones según el lugar de la Península que habitan. En principio son más abundantes en ambientes atlánticos, mientras que en los mediterráneos su presencia está limitada por las sequías estivales. Los investigadores tampoco han podido determinar las posibles diferencias genéticas entre las diversas poblaciones de desmanes que habitan en la Península. En esa labor continúa el grupo científico. 


Su estudio sirve, además, como una especie de ventana al pasado. Hoy día sólo existen dos especies de Desmaninae pero, millones de años atrás, numerosas criaturas como ésta poblaban la Tierra. Este descendiente ibérico es uno de los últimos en la línea evolutiva. La criatura es una reliquia y puede suponer una extraordinaria fuente de información sobre especies del pasado. 
Este tesoro evolutivo, sin embargo, se encuentra en peligro. La población del desmán ha disminuido considerablemente en los últimos años. Se trata de una especie extremadamente vulnerable: «El desmán es muy sensible, requiere hábitats muy puros y específicos», explica Yolanda Melero. Precisa de aguas limpias y oxigenadas, así como de un flujo regular de agua durante todo el año. Por este motivo, sus poblaciones están muy fragmentadas en zonas concretas de la Península. 

El desmán se enfrenta a numerosas amenazas. La desviación de los cauces, la construcción de presas, minicentrales eléctricas y otras obras civiles como la apertura de carreteras, además de la contaminación, están haciendo mella en su población. Esta última también afecta a su alimentación, ya que se nutre de otros invertebrados sensibles a la polución. Por ese motivo, su presencia también es un buen indicador de la limpieza y salud de las aguas.


Esto revaloriza la labor de grupos de investigación como éste, que pueden ayudar a la conservación del desmán. Es la llave para hacer sobrevivir a esta especie única. «Su población puede seguir reduciéndose y si las amenazas continúan, el peligro de extinción existe», concluye Yolanda Melero

No hay comentarios:

Publicar un comentario