15 marzo 2012

Clonaran la cría de un mamut congelado.



Devolver la vida a especies extinguidas ha sido hasta ahora posible sólo en la literatura de Michael Crichton o las películas de Steven Spielberg. Un equipo de científicos coreanos y rusos se dispone a lanzar, con la ayuda de nuevos fondos y el apoyo institucional de sus respectivos países, el mayor intento para hacer realidad esa fantasía. El animal elegido es el mamut, cuyos últimos ejemplares vivieron en Siberia antes de desaparecer hace al menos 4.000 años. 

El objetivo ha unido las fuerzas de algunos de los mejores expertos en clonación de Corea del Sur con investigadores rusos que trabajan desde hace años en la búsqueda y análisis del material biológico del paquidermo. Una alianza investigadora que se ha propuesto crear su primer ejemplar de mamut en un mínimo de 10 años y un máximo de 20. «Nuestro sueño es tener algún día un parque jurásico de verdad», ha asegurado Kim Moon-Soo, gobernador de la provincia surcoreana de Gyeonggi, que aporta parte de la financiación. 


El líder del proyecto es el polémico científico Hwang Woo Suk, que vuelve a ejercer tras haber falsificado parcialmente sus trabajos sobre clonación de embriones humanos en 2006. Su laboratorio colaborará con un equipo de la Universidad Federal del Noreste, en la república rusa de Sajá (Yakutia). El primer paso consistirá en organizar una expedición para encontrar el material genético adecuado, después de descartar partes de mamuts recuperadas en los últimos años y cuyo ADN había sido dañado por el frío y el paso del tiempo. 

Hwang Woo Suk 
Hwang trasladará un laboratorio móvil al último hábitat conocido del mamut para lanzar la búsqueda en el permafrost, la superficie de tundra congelada compuesta por hielos ancestrales y situada en algunas de las partes más remotas del mundo. El cambio climático en algunas áreas antes inaccesibles y la mejora de la tecnología facilitan los trabajos y aumentan las posibilidades de éxito. «Observamos el progreso ininterrumpido de las tecnologías genéticas. En Yakutia [Siberia Oriental] siguen encontrándose restos de mamuts y llegará el momento en que demos con lo que buscamos», ha asegurado a la televisión rusa el investigador Semén Grigóriev, parte del equipo ruso. 

Pero el hallazgo del material adecuado sería sólo el principio de un proceso enormemente complejo. Surcoreanos y rusos se unen a una carrera para clonar el mamut en la que también participan por su lado investigadores estadounidenses y japoneses, a pesar de que muchos expertos consideran fútiles sus trabajos. La secuenciación del material genético (ADN nuclear) del mamut lanudo, publicada en la revista Nature en 2008, despertó nuevas expectativas en la comunidad científica. ¿Será posible rescatar a decenas de especies que se creían desaparecidas para siempre? 

Cría de mamut congelada

Hwang espera llevar a cabo la clonación utilizando elefantes indios, considerados parientes cercanos de los mamuts. Los investigadores quieren introducir núcleos celulares de los tejidos encontrados en el hielo en óvulos de elefantes. Los óvulos serían posteriormente implantados en una hembra con la esperanza de que pueda gestar el embrión en su vientre. «Calculamos que el feto se desarrollará durante 22 meses antes de que nazca un bebé mamut», según el comunicado conjunto de rusos y surcoreanos. 

Se trata de un experimento que fracasaría en su fase inicial si se realizara hoy, según admiten los propios investigadores. La divergencia entre la carga genética del mamut y del elefante es todavía insalvable porque ambas especies se dividieron y evolucionaron de forma independiente hace más de seis millones de años. Acortar esa distancia requerirá de la creación de nuevas técnicas y años de estudios que ayuden a comprender, por ejemplo, qué genes determinaban el crecimiento del pelo que protegía a los mamuts de las bajas temperaturas. 

La causa última de la desaparición del mamut es algo que suscita un estimulante debate científico desde hace tiempo. Estos mastodontes ocuparon Eurasia durante dos millones de años y se extinguieron al final del último periodo glaciar que terminó hace 10.000 años. Diversos estudios señalan que fue la suma de los cambios de clima más la acción humana lo que acabó con ellos. Las poblaciones de mamuts debilitadas por el aumento de temperaturas se vieron sometidas a la presión extra de los cazadores humanos. Los últimos de ellos resistieron hasta hace 4.000 años en zonas de Siberia donde el hábitat era idóneo aún y la presencia del hombre escasa. 

Al frente del intento por resucitarlo está el polémico Hwang Woo Suk. Las irregularidades que cometió en el pasado no han mermado su posición como uno de los mayores expertos en clonación. Durante su juicio quedó probado que la mayor parte de sus experimentos habían tenido éxito, incluida la clonación del primer perro en 2005. Más importante aún para los planes de revivir a los mamuts es que en el pasado fuera posible clonar con éxito a un ratón a partir de células que habían permanecido congeladas durante 16 años, una técnica que podría ser clave para utilizar restos genéticos de mamuts que han permanecido bajo el hielo miles de años. 


Los planes de surcoreanos y rusos tendrán la dificultad adicional de competir con otros proyectos similares. El profesor Akira Iritani, de la Universidad de Kioto, asegura estar empleando nuevas técnicas que permiten replicar el material genético de células de tejido congelado en su intento de devolver al mamut a la vida. Iritani lleva trabajando en ello más de una década, pero hasta ahora había tenido que detener sus progresos por el rápido deterioro que sufría el ADN de los restos encontrados una vez fuera del hielo. 

Akira

clonación, una carrera en la que los surcoreanos creen haber tomado ventaja. El acuerdo al que han llegado con sus homólogos rusos establece que deben compartir los detalles de su técnica a cambio del acceso a los tejidos de los mamuts encontrados en Siberia. Todo con el objetivo de convertir una de las más antiguas fantasías científicas en realidad. 


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