05 marzo 2012

Severiano Ballesteros.



Papá, como ves, Javier, Carmen y yo estamos fuertes como nos pediste. Estamos muy orgullosos de todo lo que has hecho por nosotros y nunca te olvidaremos. Haremos lo que siempre nos pediste: ser buenas personas y cuidarnos los unos a los otros». Miguel Ballesteros Botín, el mediano de los tres hijos que Severiano Ballesteros tuvo con Carmen Botín, decía estas breves palabras durante el funeral por su padre, celebrado unos días después de su fallecimiento, el 7 de mayo del año pasado.

 El color gris de la mañana cántabra había acompañado las cenizas de Seve desde su casa de Pedreña hasta la pequeña parroquia de San Pedro. Tras el responso, con la urna en manos de su hermano mayor, Baldomero, una comitiva formada por su círculo íntimo volvió a la casa y dejó los restos de Seve bajo un magnolio. Todo medido, todo orquestado por el propio Severiano, que había dejado atados los cabos de su adiós. También sus últimas voluntades. 
Sus hijos

Diez meses después de aquello, sus hijos mayores, Javier, de 22 años, y Miguel, de 20, pleitean en los tribunales por el contenido del testamento de su padre, con el que al parecer están en desacuerdo. Aunque el genial golfista ha legado el 90% de su patrimonio a sus tres hijos, también dejó dispuesto un fondo para la Fundación que lleva su nombre, dedicada a la investigación de tumores cerebrales, la patología que causó su muerte. Los hijos de Ballesteros querrían controlar también los derechos de imagen del jugador, un privilegio que ahora ostenta la Fundación, tal y como dejó escrito en su testamento Severiano. 

Este pleito, llevado con el sigilo y el hermetismo del que han hecho siempre gala las familias Botín -la ex esposa de Severiano es la quinta hija del banquero Emilio Botín- y Ballesteros, ha dividido en dos a la familia del deportista. De un lado se encuentra su sobrino Iván, albacea y mano derecha de Seve en vida, al que dejó como vicepresidente de la Fundación y con el que contaba también para llevar sus negocios. 


Iván es hijo de Baldomero Ballesteros, el mayor de los tres hermanos de Severiano, el cabeza de familia. «Tengo el privilegio y la satisfacción de haber trabajado con mi añorado hermano Seve durante la mayor parte de su vida personal y profesional. Viví diariamente junto a otro hermano, Vicente, la dura enfermedad de Seve, y ambos le apoyamos hasta el último halo de su vida. Esto me da la serenidad y la fuerza interior necesarias para sobrellevar el dolor que me produce su ausencia. Me gustaría mantener las cuestiones familiares en la más estricta intimidad, que es lo que Seve siempre deseó. No debo añadir más», explica el propio Baldomero a LOC cuando se le pregunta por la polémica del testamento. Aunque exquisito en su educación y en su silencio (que no desmiente la información), Baldomero se olvida en estas bellas palabras de su tercer hermano, Manuel. 

Porque Manuel se ha alineado con la otra parte de este litigio por la herencia de Severiano, integrada por Carmen Botín y sus hijos mayores. Está de acuerdo con sus reivindicaciones porque, como le confesó a una fuente cercana no hace mucho, «es hora de que sean sus hijos quienes se encarguen de gestionar lo que significó su padre».

Su ex mujer

 Además, Manuel tiene hijos de la misma edad que los Ballesteros Botín, unos primos que han crecido con mucha complicidad. De hecho, es uno de ellos quien remite a Javier Ballesteros, el mayor de los hijos de Seve, cuando este suplemento contacta con ellos para conocer su punto de vista. «No quiero decir nada, sabía que esto iba a salir tarde o temprano, pero no puedo hablar, lo siento», responde Javier al otro lado del teléfono, también cargado de educación y paciencia. 

El hijo mayor de Seve estudia por las tardes y entrena por las mañanas. Tiene, dicen, el legendario swing de su padre, para el que hizo de caddie muchas veces. Y la tranquilidad de que sus reclamaciones se ajustan a la legalidad. 

«SITUACIÓN DANTESCA» 

Las espadas están en alto en la familia, un rumor que corría como la pólvora en el entorno del golf -donde unos y otros sí han hablado del asunto- pero desconocido para la mayor parte de la opinión pública. «Así es como lo hubiera querido Seve», insiste Baldomero.

 «Es una familia muy discreta, nunca han alardeado de nada. A pesar de ser el mejor golfista de todos los tiempos, Seve era simplemente un tío de Pedreña, cuando ganaba un torneo lo celebraba comiéndose unos huevos fritos en su pueblo, así era él, es lo que le gustaba. Lo que pasa con su familia es lo que pasa con cualquier familia en la que hay dinero a repartir, sólo que ellos se llaman Ballesteros», explica un amigo del clan que no quiere involucrarse en una historia que califica de «dantesca». «Es ridículo que los hermanos no se hablen», sentencia. 

Otro de los puntos conflictivos del testamento está en la prohibición expresa de Severiano de que su ex mujer, Carmen Botín, entrara en la casa de Pedreña tras su muerte. Una última voluntad que la familia Ballesteros no pudo cumplir ya que en el funeral y el entierro de Seve todavía no conocían el contenido de su legado y Carmen acompañó a sus hijos en el duelo. Ahora, los hijos tampoco piensan cumplir esa voluntad, en tanto en cuanto la casa de Pedreña es suya, y Carmen su madre. 

A pesar de que Seve nunca dijo en público ni una mala palabra de su ex mujer, lo cierto es que no vivieron un divorcio idílico precisamente. El matrimonio duró 16 años, aunque los últimos meses antes de su divorcio, en diciembre de 2004, ya vivían separados. 

DIVORCIO COMPLICADO 

Algunos atribuyeron las razones de la separación a una lesión de espalda del golfista, que le impedía recuperar su extraordinaria carrera y había ensombrecido su carácter. Aunque no trascendió en su momento, el divorcio de Severiano y la hija de Emilio Botín fue complicado y lleno de rencores. 



En su autobiografía, el jugador, habitualmente tan reservado sobre su vida privada, habló por primera vez del fin de su matrimonio: «La relación con Carmen se fue deteriorando poco a poco, quizá faltó una mayor comunicación y entendimiento. La verdad es que no llegamos a sintonizar como pareja. Desde el principio ella no entendió que un deportista de elite es una persona diferente y, en cierto modo, muy vulnerable, que en el hogar necesita serenidad y mucha tranquilidad.

 Carmen es muy buena madre, pero su visión de la vida le hizo cometer el más grave error de todos: aislarme de mi entorno. Para ella, su único universo era su padre». 
Carmen y Severiano se habían conocido en el campo de golf de Pedreña, creado por el patriarca de la familia, Emilio Botín y Sáez de Santuola. Ella era aficionada al golf y Severiano empezó siendo su instructor hasta que la relación, llevada también con total discreción, se hizo pública en 1988. Cuando se casaron, Seve ya era un número uno. 

Ha sido uno de los profesionales con mejor palmarés de la historia del golf, una leyenda. Entre sus títulos figuran cinco campeonatos del mundo Match Play, dos primeros puestos en el Masters de Augusta, y tres en el Open Británico. «Es incalculable la fortuna que haya podido conseguir en su vida deportiva», explica un periodista especializado, «entre otras cosas porque antes se ganaba mucho menos dinero que ahora».

 Según datos oficiales, en todo 1984, año en que venció en el Open Británico, ingresó 77.000 euros por su labor deportiva -actualmente sólo por ese torneo se puede ganar más de un millón de euros-. En 1986, cuando era número dos del mundo, consiguió 330.000 euros en los campos de golf. «Donde se hacen ricos los deportistas, también Seve, es con la publicidad y el patrocinio. Fue imagen de Hugo Boss y las marcas de golf se peleaban por él». 

El matrimonio se mantuvo unido durante 16 años y tuvo tres hijos, pero una vez separados, cada uno rehizo su vida. Dos años después de firmar el divorcio, Carmen pasó el verano en Ibiza con un viejo amigo de la familia. Aunque la prensa del corazón publicó las imágenes de una pareja enamorada, nunca más se volvió a hablar de aquel romance. 

EL TUMOR CEREBRAL 

Por su parte, a Severiano no se le conoció relación alguna hasta 2007, cuando apareció en su vida Fátima Galarza, una joven cántabra de 29 años con la que parecía feliz y relajado. La muerte de Fátima, víctima de un accidente de tráfico, truncó todas sus ilusiones. El campeón había decidido retomar su carrera en Estados Unidos y rehacer su vida sentimental, pero todo se vino abajo. Cayó en una fuerte depresión y se dijo que estaba recibiendo tratamiento en un centro psiquiátrico. 

Poco a poco Severiano fue recuperando la serenidad. Aceptó que su lesión de espalda truncaba definitivamente su carrera. Se dedicó a sus negocios, estaba ocupado en su nueva faceta de diseñador de campos de golf y organizador de torneos tan prestigiosos como el Royal Trophy. 

Pero la fatalidad volvió a su encuentro. Un día de octubre de 2008, cuando estaba a punto de viajar a Alemania para presentar los palos de golf que llevaban su nombre en un torneo, sufrió un desmayo en el aeropuerto de Barajas. Al examinarle los médicos vieron enseguida lo que ocurría y emitieron un diagnóstico: tenía un tumor cerebral del tamaño de una pelota de golf, una casualidad macabra. 

Tras varias intervenciones quirúrgicas y más de dos meses internado, Seve volvió a casa contento, animando a los enfermos a creer en su curación y hablando abiertamente de su recuperación, lenta y penosa. Su fuerza de voluntad y la disciplina de tantos años en el deporte le ayudaron a salir adelante poco a poco, pero reconocía que conseguir llevarse el cepillo de dientes a la boca le costaba horas de esfuerzo. 



Después de dos años y medio luchando contra su enfermedad, el 7 de mayo de 2011 la vida se le fue a las dos de la madrugada en su casa de Pedreña. Tenía 54 años y muchas ganas de vivir. A su muerte, su familia pelea por su herencia. Es lo último que Severiano habría deseado. La fatalidad no le ha abandonado ni después de su muerte.

3 comentarios:

  1. Si quiso tanto a su ultima pareja, ahora estaran juntos para siempre. Hay que pensar que la vida sigue después de la muerte. Por desgracia los humanos somos egoistas aunque haya muerto un ser querido, no nos damos cuenta que lo material no importa. Que pierdes a alguién que quieres o amas y es el peor dolor que se puede sufrir. Si verdaderamente amas no hay nada que sustituya ese dolor.
    NOS VEMOS CAMPEON!!!!! NGC 25-04-13

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  2. TE ADMIRAREMOS SIEMPRE SEVE!!!

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