02 agosto 2012

Sigue el acoso en Gibraltar a los barcos españoles.



Las patrulleras de Gibraltar no cesan en su acoso a los barcos españoles que faenan en las inmediaciones del Peñón. Ni siquiera en vísperas de una nueva reunión -será mañana viernes- con la que se pretende solucionar un conflicto que ha ido más allá del simple desacuerdo pesquero. 
El barco linense Divina Providencia, el único que se atreve a seguir navegando en las aguas a poniente de la colonia inglesa y jugar al gato y al ratón con los agentes de la Roca, fue interceptado ayer por una patrullera de la Royal Police de Gibraltar. El equipo de Salvamento Marítimo fue el primero en acudir a proteger al pesquero de La Línea, minutos antes de que se sumase a ellos una patrullera de la Guardia Civil. 

El encuentro, ocurrido a primera hora de la mañana, fue, según algunos pescadores de La Línea de la Concepción (Cádiz), «más grave que en otras ocasiones». Estos trabajadores empiezan a estar hartos de una situación que no parece mejorar desde que estallase el conflicto el pasado mes de marzo. 
Juan Morente, armador de La Línea, no se separa de esa idea: «Esto ya no se aguanta más, cada vez que va un barco a poniente es lo mismo», comentó. Curiosamente, el acoso de los agentes gibraltareños no se produce cuando los marineros españoles trabajan en la zona de levante, sino que se centran en aquellos que faenan en el lado oeste. 


El incidente se produjo en un momento clave para la resolución del conflicto. Mañana se celebrará una reunión entre representantes españoles y el máximo dirigente de Gibraltar, Fabian Picardo. En esta reunión peligra la presencia de la Cofradía de Pescadores de Algeciras, cansados de las continuas intromisiones en su trabajo por parte de las autoridades del Peñón. 
Otra afrenta que sienten los pescadores de La Línea es el hecho de que Picardo pospusiese tres días la fecha de la reunión por asistir a los Juegos Olímpicos que se están celebrando en Londres. Los lienenses advirtieron ayer al ministro principal de Gibraltar que si el viernes no se sale de la reunión con un acuerdo, «ya será una cuestión del Gobierno español». 

«Nosotros les hemos dado todo lo que nos han pedido: los permisos de los barcos, artes de pesca, les hemos enseñado la lonja». Sin embargo, aunque los papeles de los pesqueros gaditanos estén en regla, nada ha servido para recuperar un «escenario idílico» como el que se firmó en 1999, cuando Peter Caruana era el ministro principal del Peñón, y que Picardo rompió unilateralmente hace cinco meses amparándose en las leyes ambientales de la colonia.

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